La pretensión de esta bitácora no es emular aquéllas que se dedican a "vigilar" la prensa en busca de gazapos, erratas o disparates. Sin embargo, ante determinadas noticias no queda más remedio que asombrarse de lo que algunos interpretan para adecuar unos hechos a su particular forma de ver las cosas. El caso más claro es el de la teoría de la conspiración de los atentados del 11 de marzo (que tiene por único objeto exculpar a los actuales dirigentes del PP de haber mentido con saña a una sociedad conmocionada para obtener rentabilidad electoral), cuyos promotores se resisten a abandonar a pesar de toda evidencia de lo disparatado de sus planteamientos. Me llamó la atención lo publicado en uno de estos medios tras la declaración del comisario García Castaño, que tiraba por tierra uno de sus principales argumentos (la existencia de un informe que vinculaba a ETA con los atentados) a la vez que dejaba por mentiroso a Agustín Díaz de Mera, cuyo testimono era uno de lospilares de los conspiranoicos. Pues bien, el periódico en cuestión dice literalmente: "Díaz de Mera acusa al policía García Castaño de mentir en el tribunal y solicita un careo" y añade "El ex jefe de la UCAO contrajo matrimonio el pasado fin de semana, con el juez Garzón como testigo". En las páginas interiores dice "resulta muy significativo que uno de los testigos de la reciente boda del comisario fuera precisamente el juez Garzón, cuyas posiciones en torno a la instrucción y al sumario del 11-M son sobradamente conocidas". Es decir, el mero hecho de que un personaje público que se opone claramente a las teorías conspirativas participe en la boda de un testigo que contradice esas teorías ya lo descalifica. Como mínimo, hay que reconocerles que imaginación tienen un rato...